En 2012 llegó al mercado
Far Cry 3, recibiendo buenas críticas por parte de la prensa especializada ya que
supo corregir aquello en lo que falló su antecesor pero aprovechando sus puntos fuertes. La variedad de misiones, los
múltiples objetos coleccionables, el amplio mapeado y nuevas opciones como la
caza fueron sus grandes bazas.
Sin embargo, Ubisoft nos
sorprendió en primavera al lanzar Blood Dragon. Utilizando la base que ofrece Far
Cry 3, este DLC independiente (podemos jugarlo sin el título principal) nos permite
vivir una aventura futurista digna de la época de los 80. Rayos láser,
cibersoldados, neón por doquier y altas dosis de humor son algunas de sus
principales armas para hacernos pasar unas horas de diversión.

